Agosto va cumpliendo su primera quinzena y mi estado de ánimo no puede parecerse más a este perezoso y tranquilo mes. Voy a cámara lenta, tomandome mis tiempos, viajando un poco e intentando aprovechar los últimos días en los que Madrid se transforma en una ciudad totalmente desierta. Como bien sabéis, soy una chica veraniega. Me gustan el sol, los tirantes, las sandalias y las palmeras…pero uno siempre termina queriendo lo que no tiene. Y empiezo a querer poder cambiar de aires, de chip y de ambiente.

Quiero empezar a dejar atrás los prints tropicales, mis vestidos de flores y culottes y sumarme a la ola army, gótica, rockera y oscura que nos traerá la próxima temporada. Me apetece algo de oscuridad, toques vivos que levanten mi ánimo y mucha, mucha novedad.   Celine, McQueen, Burberry, Marant y (seamos realistas) Zara me ayudarán a alcanzarla.

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