Satisfacción. Felicidad. Realización. Tres palabras que definen las mayores metas de mi vida, causando a su vez las peores angustias, indecisiones, inseguridades y frustraciones de la misma. Estoy bastante perdida últimamente. No sé muy bien dónde estoy ni hacia dónde quiero realmente ir.

Tengo miedo. Miedo al paso del tiempo y su impresionante velocidad, miedo a no avanzar, miedo a no estar en el sitio correcto y miedo a esa idea de que nunca tendré un verdadero hogar. Echo de menos París, pero no creo que quiera realmente dejar Madrid. Ser de distintas ciudades a la vez es lo que tiene: acabas no perteneciendo a ninguna….y a siempre querer estar en otro lado.


Echo de menos la ilusión que tenía cuando entraba por la puerta de la redacción de Glamour.com y todo lo que viví allí. Echo de menos muchas cosas del pasado últimamente, pero siempre trato de recordar una cosa: el pasado engaña mucho, muchas veces. Tiene un sabor muy dulce y los colores de los buenos recuerdos, convenciéndonos de que lo malo se desvanece con el paso del tiempo. Como dicen, “siempre queda lo bueno”. Y tal vez sea esa la mejor medicina de las mentes torturadas y eternamente insatisfechas: cambiar lo malo por lo bueno y conjugarlo a todos los tiempos.

Advertisements