Todos sabemos el aspecto que tiene el mes de agosto español: ciudades vacías, playas repletas de sombrillas, luchas desesperadas contra el calor a base de granizados, helados y melenas mojadas…y lentitud, mucha lentitud. Fiel a mi misma, he decidido tratar de ir a contracorriente, y estoy empleando la última parte del verano para seguir aprendiendo…y disfrutar como una enana. Sigo con mi beca, y cada día supera el anterior. Al fin ha vuelto lo que tanto me faltaba: la sensación de ser yo, de hacer lo que me gusta, sonriendo…y con ganas. He aprendido a prescindir de ciertas personas, y he descubierto que sigue habiendo gente agradable e interesante. Como siempre, mi familia me sigue arropando, sigo disfrutando del sol con una revista en la mano, y espero con ansias el final del mes de septiembre, para dirigirme hacia París a asistir al evento del que llevo tiempo soñando…Pronto daré más pistas, y volveré a cuidar este espacio. Eso sí, esperemos a que pase el verano.

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