Primera semana de la moda de Madrid, Primeros desfiles, Primeras decepciones, Primeros aplausos, Primera inmersión en la moda española, Primeros ojos como platos, Primeras carreras, Primeros backstage, Primer “Kissing Room”, Primer día de trabajo en Isolee…Esta semana ha estado llena de primeras veces…Y no se ni por donde empezar. Empezare por el final, por la conclusión. Resumiendo, me ha ENCANTADO vivir Cibeles. El ambiente, la gente, los looks, la música, el glamour de la pasarela, el aire “underground” que se respiraba por los pasillos, descubrir a Carlos Diez, Nicolas Vaudelet y Andres Sarda, conocer a gente muy interesante. Eso es lo que me llevo de cibeles. ¿Lo que prefiero dejar atrás? El Delgado Buil, Anjara y Solitas, la falta de espectacúlo a veces y el poco arriesgo de las propuestas en general ( prometo un analísis más detallada de todo más adelante). Parece que la mayoría de los diseñadores tenian miedo a arriesgar, a desarrollar ideas descabelladas, para no chocar demasiado. Un fallo. Porque eso es lo que divierte de la moda: SORPRENDER , CHOCAR (incluso cuando eso supone taparles las cabezas a sus modelos, como lo hizo Davidelfin otro año). Creo que Diez lo entendió. Por eso me quedo con su propuesta. Ni siquiera por su ropa, sino por el MENSAJE. Eso es lo que  faltaba en Cibeles: MENSAJES, igual que en la sociedad actual. La gente ya no GRITA, no se QUEJA bastante. Preferimos el silencio. Pues no, HAY QUE GRITAR!

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